22.11.2007 | El Federal

Los mismos ojos que la madre

La primera gestación del clon de un caballo en América Latina saldrá rigurosamente a la luz en junio de 2008. Las dificultades para conseguir este logro científico del que forman parte veterinarios y especialistas en genética.

Ya hicieron todo lo posible, ahora se trata de saber esperar el resultado de la batalla que un equipo de investigadores argentinos viene peleando desde hace cinco años. Y todo indica que esta vez saldrán victoriosos. Es que lograron la primera gestación de un clon equino en Latinoamérica. Pero sus dedos se mantendrán cruzados hasta junio del año que viene, cuando nazca la nueva potranca que hoy se está gestando.

Se trata de la yegua Chusma, conocida campeona de polo de alto hándicap que tantas alegrías le dio al club La Ellerstina. Hoy la “donante” del ADN ya no puede reproducirse. Por eso, los dueños del animal quieren un ejemplar joven que pueda seguir generando embriones para reproducir, a través de la clonación o sin ella, todas las Chusmas posibles, ya sea ciento por ciento exactas o sólo en parte parecidas a la “Chusma madre”.

Potencial genético
“Es como tenerla otra vez, pero joven”, sintetizó Marcelo Miragaya, médico veterinario del área de Teriogenología de la Universidad de Buenos Aires y encargado de monitorear la gestación semana tras semana. “A partir de los 15 años la fertilidad en las yeguas declina y, avanzados los 20, es muy raro que se pueda obtener algo- explica-. Para tener crías de ese animal la única salida que hay es extraerle embriones o clonarla de células adultas”. Y eso es lo que hicieron a través de la técnica de transferencia nuclear, la misma que se usó con la oveja Dolly.

De la información genética que sacaron de la piel a Chusma generaron un individuo con exactamente el mismo fenotipo que la campeona de polo usando el óvulo de otra yegua que implantaron en el útero de una tercera. “En una reproducción natural o asistida, el embrión tiene un 50 por ciento de la madre y otro tanto del padre, pero en la clonación es ciento por ciento la misma información que el animal de origen”, afirma Miragaya.

“La clonación asegura transmitir el potencial genético pero hay factores que dependen de la crianza que se le brinda al animal”, dice el director del Instituto Médico Halitus, Sergio Pasqualini, quien supervisa a todo el equipo de científicos. Y de sus dichos se desprende una advertencia: sin la crianza adecuada el nuevo animal no necesariamente dará las mismas prestaciones que el original.

Paso a paso
Este proceso tiene tantas instancias que, además del médico veterinario de la UBA y su equipo, trabajan dos equipos de veterinarios más. Uno dirigido por el doctor Luis Losinno, del Laboratorio de Reproducción Equina de la Facultad de Agronomía de Río Cuarto, Córdoba, y otro encabezado por la Carolina Herrera y Mariana Révora, doctoras del Instituto Halitus Biotecnología.

El proceso comienza en la Universidad Nacional de Rio Cuarto, en Córdoba, donde el equipo de veterinarios dirigido por Luis Losinno mantiene las células con información genética de Chusma congeladas en nitrógeno a 196 grados bajo cero y reciben los óvulos de un frigorífico donde faenan equinos. “Se las obtiene del cuello porque es fácil, sencillo y poco traumático-explica Miragaya- pero se pueden sacar de cualquier parte del cuerpo”.

Desde Córdoba viaja todo el material en un cultivo hasta la Ciudad de Buenos Aires, donde se encuentra el laboratorio de Halitus. Y las manos de Mariana Révora y Carolina Herrera para recibir la heladerita donde se transportan.

Allí, con unos instrumentos de micromanipulación se consuma el embrión. Se enuclea- se saca el núcleo- al óvulo u ovocito que proviene de una yegua muerta. O sea: el ovocito de la yegua muerta se utiliza como recipiente, se extrae su núcleo y allí se coloca la información genética (el núcleo) que se obtuvo de las células de Chusma. “Esto se logra con un shock eléctrico”, explica Révora. Y agrega: “Una vez que la información genética de Chusma se encuentra en el ovocito se las activa con una serie de químicos que permiten la reprogramación”. “Siempre se creyó que la célula adulta de la piel sólo podía reproducir células de piel y no otros tejidos. Pero no era así”, se entusiasma el médico veterinario de la UBA. “Pero no era así”, repite la médica del laboratorio, con el mismo tono de fascinación que su compañero, digamos una suerte de “clonación” de tonos”. Y afirma: “la célula vuelve a cero, borra absolutamente toda esa información que le dice qué función cumplir dentro de un organismo y comienza a dividirse como para formar un embrión equino: el corazón, los pulmones, los ojos y demás órganos”. Confiesan que no saben por qué sucede esto y que es otra etapa de la investigación que llevan adelante.

Vida interior
Pero la gestación del clon no termina ahí. Durante siete días se mantiene al ovocito en una estufa de cultivo hasta llegar a la etapa de blastocisto. Es decir, hasta que el embrión comienza a conformarse. Recién en ese momento entra en acción Miragaya, quien junto con su equipo conformado por Marcelo Pinto y Valeria Soto preparan a las yeguas receptoras que mantendrán durante 11 meses el embrión en su útero hasta que nazca la potranca. Ansiosos esperan en un campo de la provincia de Buenos Aires. Son los encargados de insertar el óvulo en las receptoras que ya tienen siete días de ovulación, el mismo tiempo que el ovocito se estuvo desarrollando en el laboratorio. “A las yeguas receptoras se las busca no por el exterior sino por el interior-cuenta Miragaya- porque tienen que ser dóciles, y poseer una muy buena condición uterina”.

Los dedos cruzados de los científicos están cada día menos tensos. “Hasta el día 60, hay posibilidades de que se pierda el embrión. Después de pasarlo, las probabilidades de que ese feto nazca son mucho más altas”, explica Miragaya.

La yegua receptora hace más de 70 días que mantiene acunado en su útero al clon de Chusma. Y, si todo sale bie, en junio del año que viene, la Argentina habrá obtenido el primer clon equino de América Latina. Aunque más tranquilos, los veterinarios, siguen cruzando los dedos.

Dificultades por duplicado
La clonación equina es una de las más difíciles de lograr.
Dos son las causas. Por un lado, hay muy pocas referencias y bibliografía sobre el tema. Mucho de lo que se trabaja es por ensayo y error. Y por otro lado, las hembras dan muy pocos óvulos-entre tres y cuatro por ciclo- para aplicar la técnica de transferencia nuclear.

La Argentina tiene la ventaja de que posee un importante desarrollo a nivel productivo de equinos y esto trae como consecuencia que exista una alta disponibilidad de ovocitos, lo que permite avanzar más rápido que en el resto del mundo.

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